miércoles, 6 de febrero de 2013

Voluntad

No paraba de correr, subiendo y bajando escaleras junto a dos extraños, en un edificio sin fin,  escapando ¿De qué? La verdad no tenía idea... El miedo hervía por mi sangre, sin entender nada a mi alrededor... Llegando a una sala sin salida, uno de los mafiosos que me perseguían grita - ¡Por aquí, aquí están! - Dos de mis amigos fueron atrapados sin que me diese cuenta, llenando de sangre la oscura y podrida madera del piso. Solo me quedaba una opción: saltar por la ventana.

Miré por la ventana hacia abajo, eran por lo menos unos 4 pisos (pero si subimos 20...). Decidí, me agarré del borde de la ventana y fui bajando por fuera del edificio, agarrando lo que podía para lograr bajar unos 8 pisos. Pero ¡Increíble! Llegué al piso número 20... y ahí se encontraban los mafiosos. -Me van a matar... no tengo salida - me decía a mi mismo, no tenía opción, decidí entregarme - ¡Me rindo, aquí estoy! - grité, caminando hacia el pasillo con las manos arriba, donde se encontraban dos de los mafiosos apuntándome con sus armas.

Luego de lo ocurrido, perdí la memoria: me encontraba en un lugar hecho de piedras, con barras de acero: estaba encerrado junto a dos desconocidos - ya, es la hora, no podemos tenerlos más tiempo aquí - se escuchaba desde lejos a alguien hablar, cuando los mismos dos mafiosos se acercan para llevarse a uno de nosotros, específicamente a mí - ¡Hey, aléjense de ahí! Él me lo dejan a mí - ¿Era acaso esa la voz de mi novio? ¡Sí! Era él, pero... no era el mismo. La expresión de su rostro era distinta, era fría, como nunca lo había visto. Preferí callarme por el momento - Ven, vamos, te toca - ¿Qué querrá hacer conmigo?

 Salimos de la gran casa donde nos tenían encerrados, él a mi lado, sin necesidad de una esposa o algo por el estilo... -¿Amor? ¿Para donde vamos? - Le decía con miedo, mientras caminábamos dirección a un largo callejón sin salida - No me digas amor - Dijo con su voz, entre fría y con pena - ¿Por qué? ¿Me quieres matar? ¡Pero si yo te amo! - le grité, con una impotencia que nunca había sentido antes - No somos novios, no lo podemos ser y nunca lo fuimos - me decía, mientras seguía caminando hacia al frente, con su mirada fija hacia el fondo del callejón. No entendía nada, necesitaba una explicación - Pero, yo sé que tú me amas, ¿Por qué haces esto? - Deja de caminar y gira su mirada hacia mí, ni tan fría, ni tan cálida - Nuestra relación es imposible, porque yo soy... el rey de la mafia - No entendí nada en ese momento, ¿Por qué me pasaba esto a mí? ¿Por qué no podía amarme? ¿Cómo? ... un sin número de preguntas sin respuestas retumbaban en mi mente - ¡Pero nosotros nos amamos! ¡No entiendo nada! Por favor, ¡Abrázame! - Le gritaba mientras me bañaba en lágrimas tan frías como el hielo - Para, no lograrás nada con esa actitud... Son leyes de la mafia. - Pasaron unos cuantos segundos, hasta que de la nada su mirada cambió, sentí algo dentro de él que no me podía explicar, ¿Qué estaba pasando? - ¡Corre!, corre ahora mientras puedas, ¡Escapa! Es tu única oportunidad - Yo me quería morir... No sabía que hacer - Pero ¿Y nosotros? Nos dejaremos de ver para siempre... - Le decía mientras se me partía el alma - ¡¡CORRE MIERDA!! ¡¡No mires atrás, y CORRE!! - No tenía opción, a ciegas y sabiendo que nunca más lo vería, eché a correr, mientras entre sus susurros escuché - Te amo... - ...

El significado de los sueños depende de la interpretación de cada quién, en un universo libre, los límites no existen, nosotros los creamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario